APOSTÉ CON LA VIDA...
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, CARTA DE UN GOLPEADOR...
“No siempre fui así, viejo y solitario, hubo una época en la que mi vida era perfecta, sólo que yo no lo sabía y quise jugarle chueco, por diversión, por avaricia, no lo sé, pero lo perdí todo… por no ser, más que un estúpido… Mi nombre ya no importa, así que me limitaré a decirles por mera formalidad el modo en el que todo el mundo me conoce; me llaman Cuco y como pueden darse cuenta no soy más que un anciano arrepentido, que vive añorando y llora, sobre los escombros de lo que él mismo destruyo.
Mi vida era hermosa; tenía un buen trabajo, una esposa a la que adoraba y un hijo sano, estaba orgulloso de mi familia y de mi vida sencilla, por las mañanas salía al trabajo y acostumbraba llegar por las noches, siempre me recibía una cena caliente y un cálido “¿Qué tal el trabajo?” Mi hijo trepaba por mis rodillas y como apenas hablaba sólo me decía una y otra vez: “Papá”. Ellos eran la razón para llegar a mi casa todos los días, no sé cómo pasó pero el alcohol me sedujo y poco a poco me fue arrastrando al mundo del juego y las noches de parranda sin fin… No era mi intención perderme, pero llegué al punto de no poderlo dejar, mi esposa siempre me decía”No más Cuco, por favor, por tu hijo, por tu esposa…”, Ahora sé que lo decía por mi bien, aunque en ese entonces me parecía la aburrida cantaleta de una vieja que quería reprimirme; escuchar eso todas las madrugadas a mi regreso de la juerga, me transformaba en una bestia agresiva a tal grado que mi esposa e hijo se convirtieron en mis víctimas, estuve a punto de matarlos; ella fue a dar mas de una vez al hospital, por lesiones en la cara, en el cuerpo… ¡¡Como pude ser tan bruto, tan animal, tan salvaje!?, ella me rogaba que me detuviera, pedía a gritos que dejara de pegarle, pero yo seguía, golpeando, pateando, como si de un costal se tratase; con tanto odio, con tanta ira, pero yo no la odiaba, no se porque lo hice, yo la adoraba, la adoro… pero aún así no dejaba de hacerlo, y al día siguiente, con flores en mano rogaba su perdón prometiéndole que no volvería a tomar… y al llegar la noche mi sudor alcohólico impregnaba la casa y los hacia estremecer solo de pensar en el tormento que a mi llegada les esperaba… Mi hijo me miraba, con sus enormes ojos como diciendo: “¿Por qué papi, si te queremos? ya no nos pegues, ya no por favor” pero jamás le hice caso desviaba la mirada y lo ignoraba por completo, quizá por vergüenza, quizá por desprecio a mi mismo…
Fue por todo esto que mi señora un día decidió por la vida de mi hijo y la de ella, que debía irme lejos de ellos, y la verdad… tuvo razón. Gracias a eso ella está viva y mi hijo ahora es un hombre, él me odia por haberles hecho tanto daño, por haberlo abandonado, no lo culpo, por el vicio me perdí su infancia y las mejores experiencias que en mi vida podré tener y por eso también me odio.
Ahora no soy más que un anciano, estoy enfermo y daría todo por recuperar a lo que más adoro en la vida, lo tenía todo… hoy estoy tan solo… por estúpido, porque aposte mi más grande tesoro y perdí…”
Por: GGG